Experimenta el perdón

 

Quisiera decirle a aquella persona atada en exceso a la perfección que inclusive el pecado puede llevarme a superar el concepto de vida edificado por mí mismo, que me aprieta y rodea como un muro, a desechar las limitaciones y permitir que Dios se acerque a mí. No por nada Jesús se entregó a los pecadores.

 

Los pecadores perciben que están destinados a Dios mientras que el perfecto se protege frente a todo y, finalmente, tampoco permite que se le acerque Dios. Naturalmente una y otra vez, queramos o no, nos volvemos culpables. Pero para la culpa es menester ante todo haber admitido al menos una vez la calidad de ser humano, luego el ofrecerse a Dios y la experiencia del perdón: que soy aceptado aún con mi culpa, que no estoy inmovilizado por mi culpa, que no estoy inmovilizado por mi pasado.

 

Éste es por cierto el núcleo del mensaje cristiano: que siempre podemos comenzar de nuevo y no que sencillamente fracasamos debido a la culpa, que nuestra vida siempre puede tornarse nueva y completa.

 

Anselm Grün