Determinación ajena

 

Muchas personas se vuelven absolutamente dependientes de los juicios y parámetros de su entorno. En la actualidad no se aplica la pregunta acerca de cómo lograr un Dios misericordioso sino cómo lograr un congénere misericordioso.

 

Nos empeñamos en satisfacer las expectativas de los demás, en ser queridos por todos, lo cual no nos conduce hacia la libertad, no nos conduce a la calidad humana ni tampoco a nuestra dignidad.

 

Al contrario, giramos constantemente en torno a lo que piensan los demás de nosotros, lo que esperan, lo que quisieran. Nuestro completo concepto de vida se funda entonces en ser querido por los demás. Pero esto va contra nuestra dignidad.

 

 

Anselm Grün