El resto no redimido

 

Con sólo observar nuestros sueños sabremos que no somos tan moralmente perfectos como queremos demostrar hacia fuera. Pero para mí esto es lo consolador del mensaje cristiano. Jesús ha descendido al Hades, al reino del infierno, a mi propio infierno.

 

Todo lo muerto, todo lo corrompido, todo lo reprimido ha sido tocado tiernamente por él y conducido otra vez a la vida. Lo más importante es la confianza en que todo puede ser. Pero mucha gente tiene temor de mirar dentro de sí misma porque considera que toda su estructura de vida podría entonces derrumbarse.

 

Al preguntarles por su temor, responden: pierdo mi apoyo. O soy terrible, descubriré algo que me destruirá, con lo cual no podré manejarme, algo que no podré soportar. Pero es decisivo que no tengo por qué mirar todo esto solo y no necesito por ende ponerme bajo presión; siempre puedo realizarlo ante los ojos clementes de Dios.

 

Frente a Dios soy consciente de que todo puede ser como es, no existe nada terrible; nada de lo que esté en mí me hace malo, todo puede modificarse, también mi resto no redimido.

 

Anselm Grün