Defendemos la Democracia y el Gobierno popular Ante la protesta de Gendarmes y Prefectos (*)

La protesta de Gendarmes y Prefectos constituye, más allá de la legitimidad que pudieran tener algunos de sus reclamos, un hecho político grave. La insubordinación de una fuerza de seguridad, dotada de armas destinadas a la protección de la población, es un duro desafío a la Democracia, que de ninguna manera puede ser analizado al margen del proceso que estamos viviendo en las últimas semanas. Es evidente que hay sectores reducidos de la sociedad que se han lanzado a un operativo de erosión del Gobierno, sobre la base de un clima de inestabilidad claramente promovido por los medios de comunicación hegemónicos del país.

Consideramos un hecho muy auspicioso la declaración de todos los bloques de la Cámara de Diputados en defensa de la institucionalidad democrática y, en ese mismo sentido, es preocupante la negativa de radicales y “peronistas federales” a apoyar una iniciativa análoga en el Senado. Parece que una vez más, hay sectores minoritarios que no terminan de convencerse de que el voto es la única vía legítima para acceder al poder político. Carece de realismo y de lealtad democrática la idea de que la amenaza al régimen democrático es un “fantasma” que se agita. Ni nuestra historia ni los hechos contemporáneos en nuestra región autorizan tamaña liviandad en el juicio y tamaña debilidad a la hora de defender a la democracia.

Satisfechas como han sido las reivindicaciones originalmente sostenidas por los protagonistas de la protesta, es imperioso que la situación vuelva a la normalidad. Y es asimismo necesario que todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales asuman claramente la defensa de la institucionalidad democrática, en momentos en que determinados sectores del privilegio alientan una escalada desestabilizadora contra el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.

No está de por medio solamente un gobierno transformador, contundentemente legitimado por la voluntad popular libremente expresada hace menos de un año. Es nuestra democracia la que está amenazada. Son momentos de prueba para la madurez democrática de nuestra sociedad, en los que la histeria de quienes ven amenazados sus privilegios no puede arrastrarnos otra vez, por el camino de la prepotencia autoritaria contra las instituciones. Es necesario que las diferencias se procesen en paz y se diriman en el terreno que corresponde, el voto popular. Y que quienes ponen sus intereses particulares por encima de la convivencia pacífica entre los argentinos, sean aislados y derrotados.

 

La Democracia debe imponerse a quienes quieren retroceder Ante la desaparición del testigo clave de la causa Mariano Ferreyra

La pérdida de noticias sobre el paradero de Enrique Alfonso Severo constituye un hecho gravísimo. Se trata de un testigo muy importante en el juicio por el asesinato del joven militante Mariano Ferreyra, perpetrado hace casi dos años. Es necesario que se produzca un poderoso clamor social, para exigir su reaparición, porque parece muy clara la relación entre su ausencia y su condición de testigo calificado en el juicio que tiene al sindicalista ferroviario José Pedraza como su principal acusado. Todo indica que el avance de la Democracia contra la impunidad de los crímenes, cualquiera sea el acusado, ha activado prácticas repugnantes por parte de quienes se atrincheran en viejos privilegios corporativos.

Hace falta un fuerte compromiso de la más amplia pluralidad posible para asegurar la aparición de Severo, cualesquiera sean las circunstancias que motivan su ausencia. Hace falta que la Democracia se imponga a quienes quieren hacernos retroceder a los años más tenebrosos de la Argentina contemporánea.

(*) MESA NACIONAL DEL FRENTE NUEVO ENCUENTRO

MARTIN SABBATELLA, CARLOS HELLER, HUGO YASKY, GASTÓN HARISPE, PATRICIO ECHEGARAY, CARLOS RAIMUNDI, ARIEL BASTEIRO, ADRIÁN GRANA, JUAN CARLOS JUNIO, VICTOR KOT, REYNALDO SARRAUTE