Ignorar al adulto mayor, también es violencia (*)

Es  sabido que en las  ultimas  décadas  la vida  de  los seres humanos  se prolongan mas.

a  los  que  no  hace  tanto  considerábamos viejos ,hoy son  personas  activas, que  practican  deportes, forman  grupos  de viajes y  diversión. Es decir mejoro la calidad de vida.

pero  cuando esto  no  sucede  y  la enfermedad  se  adueña  de estas  personas  comienza  un  periplo interminable  de burocracia  para  las  familias  que  lo su sufren.

Este es mi caso.

Tengo un hermano de 70 años. Hace seis que sufrió un acv y esta viviendo conmigo.

un sobrino  internado  en el  hospital a quien voy  a  darle  cuatro veces  al día los  alimentos, sufre  de depresión  y trastornos  derivados de una enfermedad.

Mi marido también se encuesta con problemas de salud. Debido a todo esto mi salud también esta flaqueando.

buscando  ayuda  un familiar mió fue  hazte el  hogar de ancianos  y  desvalidos con la esperanza de  poder  llevar  a  mi  hermano  para  aliviarme.

un profesional  lo  visito  para ver  seguramente  y comprobar  el  estado  de  mi hermano.

la angustia y  la impotencia  se mezclaron y desbordada por  los  acontecimientos, mi pregunta es  ¿las  campañas  sobre el adulto  mayor, el  anciano, el discapacitado  son  pura  publicidad  y  a  la  hora  de hacer,  nadie  hace  y  nos dejan  solos  sin respuestas , los mismos  que  se  llenaban  la boca diciendo  que  los  enfermos, los  desvalidos, estarán  protegidos .

no pido  gratis, mí hermano  cobra  una magra  pensión, con  la que  pagaría  el lugar  y  con kinesiología  y un andador  podría movilizarse, ah  y  también  con  un poco  de   solidaridad  y  buena  voluntad.

es  tal  mi  impotencia  que  por eso  escribidlos  que lean  esto  muchos, sobretodo   los  que tienen que  ver  con la  salud  podrán saberlo  porque  me han visto una  y otra  vez.

solo digo  como corolario  de lo  que   a diario  vivo, basta de abuelos  sonrientes  para  las fotos  de campañas publicitarias  engañosas donde se esconde  la realidad.

Los abuelos en sillas de ruedas, con discapacidades, con andadores con miradas tristes que lo han visto y vivido todo no venden, pero esperan un final que con buena voluntad podría ser mejor

(*) Olga Marta Vittola