Quien no se transforma se asfixia

 

A menudo estamos disconformes con la vida que llevamos. Pero al mismo tiempo sentimos temor de partir, de romper con lo familiar y arriesgar una transformación interna y externa.

 

Toda partida provoca en primer término temor, ya que debemos acabar con lo viejo y conocido. Y mientras lo dejo, no sé aún qué vendrá hacia mí. Lo desconocido genera en mí una sensación de miedo. Al mismo tiempo en la partida existe una promesa de algo nuevo, no visto, nunca acaecido.

 

Quien no parte una y otra vez, rigidiza su vida. Lo que no se transforma envejece y sofoca. Nuevas posibilidades de vida quieren abrirse paso en nosotros. Sólo experimentaremos la vida cuando estemos dispuestos a ponernos siempre de nuevo en marcha.

 

Anselm Grün