Generosidad

 

Muchos se sienten solidarios porque ocasionalmente dan algo, pero ordinariamente llevan una vida relativamente cómoda y egoísta como si no hubiese personas necesitadas de ayuda. Se justifican con algunos razonamientos: “Uno tiene derecho a vivir un poco en paz”; “para gozar de la vida a veces hay que olvidarse de los demás”.

 

Pero olvidan que la generosidad es una fuente de vida. Pensar en los demás, acercarse a alguien, renunciar cada día a algo para hacer feliz a otro, eso produce otro tipo de placer, un gozo diferente, un sentido profundo, una sensación de estar tocando otro nivel de la vida. La generosidad sincera nos da la satisfacción de ser verdaderamente humanos, de ser lo que tenemos que ser. Por otra parte, el contacto con los que sufren nos permite no exacerbar las propias insatisfacciones y nos ayuda a relativizar las necesidades personales de confort o esparcimiento.

 

No sólo existen tus necesidades. Están las necesidades de los demás. Ellos también tienen derecho a ser felices.

 

VMF