Confianza en Dios

 

Hay quienes sufren mucho porque están demasiado atentos a la mirada de los demás. Necesitan que los demás los aprueben y los valoren. Por eso tienen mucho temor a las críticas y a los comentarios ajenos. Olvidan que lo único importante es la mirada del Señor, que comprende nuestras debilidades y conoce todo lo bueno que hay en nosotros. Otras personas sufren mucho porque perciben la envidia de los demás, y temen que los envidiosos puedan hacerles algún daño a ellos o a sus seres queridos. Algunos utilizan cintas rojas creyendo ingenuamente que así se liberan de los envidiosos. Así desconocen a Dios, porque ponen la confianza en un objeto en lugar de confiar en él. Contra los envidiosos tenemos las armas del Señor, que son mucho más poderosas que las armas del miedo, el odio o la venganza. Hay sobre todo tres armas del Señor que desarman a los envidiosos: el perdón, la alabanza y la bendición. Aprende a utilizar esas tres armas y sentirás más seguridad y más fortaleza.

 

VMF