Vivir en la verdad

 

Podemos construir nuestra vida con la mentira o con la verdad. Si la construimos con la mentira estamos haciendo una torre de papel que no podrá perdurar mucho tiempo. Pronto se destrozará.

Sólo los valientes, que se atreven a enfrentar siempre la verdad, pueden vivir en serio, con intensidad y profundidad. A veces pretendemos que todo esté siempre bien, que nada cambie, que nada nos sorprenda, que nada nos desafíe. Pero eso es imposible. Si hablamos con un hijo o con un amigo, quisiéramos que siempre nos diga que está todo bien. Cuando le preguntamos a alguien “¿cómo estás?”, esperamos que nos diga, como de costumbre, que no hay problemas. A veces sospechamos que hay alguna dificultad, pero esperamos que esa persona no tome muy en serio nuestra pregunta y nos diga que todo está bien. Así podemos patear todos los problemas para adelante, hasta que puede ser muy tarde para resolverlos. Además, nuestras relaciones con los demás estarán construidas sobre el ocultamiento, y entonces no serán auténticas ni satisfactorias.

No hay nada mejor que estar siempre abiertos a la verdad, dispuestos a mirar la realidad de frente, sea como fuera. Ésa es la única manera de llevar una vida en serio y de no escondernos detrás de apariencias. Si nos hacemos fuertes en la oración, podremos ayudar a los que están a nuestro alrededor para que enfrenten siempre la verdad y, tarde o temprano, nos agradecerán esa valentía.

VMF