Marginados

Graciela GoñiHay personas que hablan mucho de los pobres, pero jamás se acercan a un necesitado, nunca comparten su tiempo con los marginados. Otros se despreocupan acusando alegremente a los pobres de sus propios males. Pero para otros, más sensibles, los desafíos del mundo de la pobreza y el sufrimiento son tan grandes que se sienten superados, y como no pueden resolver todos los problemas de los demás, terminan cauterizando sus conciencias y escapando de quienes puedan necesitarlos.

Si eres uno de esos, piensa que es verdad que tus acciones no resuelven todos los problemas, pero si te dedicas sinceramente a ayudar a algunos pocos a vivir con más dignidad eso ya justifica la entrega de tu vida.

Recuerda también que la compasión no se ejercita sólo dando una limosna, o visitando a un enfermo, sino también en todas aquellas tareas que procuran cambiar algo para hacer nacer una sociedad más humana. ¿Cuál es tu aporte?

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