Amor renovado

 

Dice la Biblia: “¡Canten al Señor un canto nuevo!” (Sal 96,1). ¿Por qué nuestro canto al Señor tiene que ser “nuevo”? No es inventar nuevas palabras o utilizar oraciones diferentes. Porque podemos usar palabras o utilizar oraciones diferentes. Porque podemos usar palabras nuevas pero con un corazón viejo. Y podemos utilizar siempre las mismas palabras pero con un corazón renovado.

Cuando nos encontramos con el Señor y hacemos un camino espiritual puede ocurrir que nos acostumbremos a la amistad con el Señor, que se nos haga una costumbre tener su Palabra, recibirlo en la Eucaristía y cumplir con muchas prácticas religiosas. Así dejemos de valorar el amor que el Señor nos tiene, ya no nos conmueve que él se haya entregado en la cruz por nosotros, ya no nos sentimos tan agradecidos por haberlo encontrado a él y el mandamiento del amor ya no nos moviliza tanto.

Por eso hay que tratar de cantarle cada día al Señor con un corazón nuevo. Es decir, cantarle renovando nuestra alianza con él, renovando nuestra respuesta, renovando la conciencia de su amor y de su presencia, renovando la gratitud por la amistad que él nos ofrece, para que nuestra fe no pierda su frescura, su alegría, su entusiasmo.

VMF