Tiempo

 

Hoy el mundo se ha acelerado. Todo es muy rápido y cada vez más veloz. Los transportes se aceleran: los automóviles, los trenes, los aviones. También las computadoras son cada vez más veloces. Uno puede comunicarse más rápido y hacer las cosas en menos tiempo.

Pero eso nos puede hacer olvidar que hay cosas que deben seguir siendo lentas y que necesitan mucho tiempo. Un beso, por ejemplo. Un momento de diálogo sincero también requiere detenerse, quitar el pie del acelerador y escuchar pacientemente. La visita a un amigo enfermo nos exige frenar los pensamientos veloces de la mente y quedarnos allí a su lado, sin prisa alguna.

Pero si dejamos que en todo nuestro ser se introduzca esa aceleración que hay en el mundo, entonces dejaremos de hacer muchas cosas bellas, porque seremos incapaces de frenar esa prisa. Recuerda que lo más importante no es lo más rápido. Las cosas que tienen más valor necesitan tiempo.

VMF