Intención

 

Una persona puede vivir para acumular cosas, para cosechar aplausos, para cuidar la imagen, para buscar placeres inmediatos. Pero también puede descubrir que todo eso pasa, se acaba, y adentro del corazón sólo queda el vacío. Cuando descubre eso, puede reconocer que lo mejor es cultivar el corazón, educar el espíritu, desarrollar un estilo de vida más noble. Ése ya es un gran paso, porque en el fondo lo único que nos quedará es lo que llevemos dentro.

Sin embargo, este camino de crecimiento puede realizarse por vanidad, por orgullo, por el deseo de sentirse grande, santo, diferente. Entonces no será una verdadera maduración, porque así lo que habrá dentro del corazón será simplemente vanidad. Es necesario pedir todos los días que el Señor derrame en nosotros su gracia, el fuego del Espíritu, el fuego del Espíritu que nos purifique de toda intención torcida. Además de esforzarnos, hace falta que nos dejemos modelar y transformar con su gracia y permitamos que él haga lo que quiera con nosotros. Seguramente, él hará algo más bello que lo que nosotros podamos imaginar.

VMF