Contemplación

 

Contemplar las cosas nos ayuda a contemplar a Dios. Dice la Biblia que “lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras” (Rom 1, 20). Cuando vemos la inmensidad y la potencia de una montaña, eso es un símbolo de la fuerza impresionante y eterna de Dios, lleno de poder sin límites. Si vemos la pureza del agua de una cascada o la blancura de la nieve, eso es un símbolo de la pureza de Dios, donde no hay mancha alguna, donde todo es limpio y bello. Si vemos dos personas que se abrazan con amor, eso es un símbolo de la ternura y del amor de Dios. Porque en realidad todo lo que hay de verdadero, de bello o de bueno en esta tierra es un reflejo pálido de la suprema hermosura de Dios.

Pero muchas veces disfrutamos de las cosas lindas de la vida y nos quedamos allí. No pasamos a la contemplación de Dios y no reconocemos que él está siempre allí, en lo más íntimo de cada cosa. Intenta contemplar algo bello y pasar de allí a la contemplación y a la adoración del Creador.

VMF