Miedo a la culpabilidad

 

El tercer miedo del ser humano es el miedo a la culpabilidad de la existencia. Tenemos la idea de haber cargado sobre nuestras espaldas con la culpa tan sólo por existir. Y nos disculpamos constantemente por estar vivos, por robarles a los demás el tiempo, el espacio para vivir, por quitarles el aire que respiran. O también intentamos ahogar este miedo con sobrexigencias. Pero ni aún así, lo logramos. Nos entregamos hasta quedar exhaustos y, en algún momento, cuando ya no podemos más, sentimos que hemos descuidado toda nuestra vida. Y por pagar la culpa de la propia existencia, hemos pasado de largo por nuestra propia vida. Y así estamos, totalmente vacíos y exhaustos.

Sólo la fe puede quitarnos también este miedo; la fe de que vivimos por la gracia, de que vivimos porque Dios nos ha querido y nos ha creado por amor, por su complacencia. Creemos que Dios nos ama, que tiene tiempo para nosotros, que se alegra de nuestra existencia. Esta vivencia de la fe nos libera de todo miedo y de los inútiles sentimientos de culpa con los cuales muchas veces nos laceramos. Si aparecen en mí tales sentimientos paralizantes de culpa, me ayudará la frase de la primera epístola de San Juan: “En caso de que nos condene nuestra conciencia. Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo”.(3, 20)

AG