Las imágenes de la fe

 

Vivimos continuamente de imágenes. La cuestión es si queremos vivir según imágenes que nos distorsionen la realidad o según imágenes que nos interpreten la realidad tal cual ella es. Las imágenes de la fe nos revelan la realidad tal cual es, tal cual es según Dios. Si vivimos de acuerdo con las imágenes de la fe, viviremos ajustados a la realidad y, de ese modo, sanos. De ahí que tampoco podamos imaginarnos cosas arbitrarias. La realidad es norma para demostrar si una imagen es correcta o no. Con todo, la realidad nunca es totalmente unívoca; siempre ofrece varias facetas. El discurso negativo me hace ver la realidad a través de un cristal de la fe, reconoceré la realidad en toda su plenitud, la contemplaré desde la perspectiva de Dios y, de ese modo, correctamente.

 

Naturalmente, uno en la fe puede imaginarse algo que no es verdadero o que no nos acerca a Dios. También existen discursos fanáticos que recurren a textos bíblicos. San Pablo nos da un criterio para reconocer si un discurso es invención humana o bien proviene de la fe. Se trata del criterio del amor, la alegría, la paz, la paciencia, la afabilidad, la bondad y la fidelidad.

 

Una característica muy importante para comprobar si la fe es auténtica, es el no cuestionar desde la fe el núcleo bueno que existe en todo ser humano. Si en virtud de las imágenes que se ha forjado del mundo y de las cosas una persona se hace fanática y rígida, y crítica y condena a otros, eso siempre es signo de que tal persona no se ha abierto a la Palabra de Dios, sino que con todas sus palabras quiere acomodar la realidad a su gusto, aun cuando revista sus palabras con el ropaje de las Escrituras.

 

A. G.