Sentimientos, cuerpo y sueños

 

Son sobre todo tres las áreas que hay que considerar en el camino espiritual, porque en ellas Dios nos sale al encuentro y nos habla: nuestros pensamientos y sentimientos, nuestro cuerpo y nuestros sueños. Dios nos habla en su palabra transmitida por las Sagradas Escrituras. Pero también nos habla a través de nosotros mismos, y aquí tenemos justamente esas tres áreas que debemos tomar en cuenta para percibir la palabra de Dios dirigida a nosotros personalmente. Para Evagrio Póntico no existe ningún encuentro auténtico con Dios sin un sincero encuentro con uno mismo. La espiritualidad se convierte fácilmente en una piadosa huida de sí mismo cuando excluimos el encuentro con uno mismo. En la medida en que nos encontremos a nosotros mismos encontraremos a Dios. Y viceversa: tan pronto como nos acerquemos a Dios, nos estaremos acercando también a nosotros mismos.

 

En el monacato antiguo se presentaba el trato con los pensamientos y sentimientos como paso fundamental en el camino espiritual. Pero como se advierte al echar una ojeada sobre la Biblia y la tradición espiritual, también se tenían en cuenta los sueños. Se suponía que Dios nos hablaba en los sueños. Hoy muchas personas preguntan desesperadamente dónde encontrar a Dios quien les habla en la oración o más bien ello escuchan sus propios pensamientos. De ahí que los monjes desarrollaran la doctrina del discernimiento de los espíritus, para ofrecernos un instrumental a fin de que en la oración seamos capaces de percibir cómo nos habla Dios. A menudo en la oración estamos demasiado activos. Hablamos todo el tiempo. Y cuando callamos, esperamos que Dios finalmente nos diga algo. Es como si le prescribiéramos a Dios que se haga perceptible. Lo obligamos a ajustarse a nuestro esquema. Sin embargo Dios no se deja prescribir cómo y cuándo ha de hablarnos.

 

A. G.