Sabiduria

 

Sucedió en India que un Maestro estaba en la casa de una familia recitando una oración a un niño enfermo.

Un amigo de la familia que observaba se le acercó al final de la oración y le dijo: “Dígales la verdad: unas palabras no van a curar a este niño; no los engañe”.

El maestro se volvió y lo insultó y le contestó gritando que no se metiera en el asunto. Este maltrato verbal sorprendió muchísimo a la familia, pues los Maestros nunca se alteran. Inmediatamente el amigo de la familia se sonrojó, se alteró y empezó a sudar profusamente.

Entonces el maestro lo miró con amor y le dijo: ” Si unas palabras te ponen rojo, te alteran y te hacen sudar ¿por qué no pueden tener el poder de curar?”

Usemos el poder de las palabras para construir y no para destruir. Esta actitud incrementará nuestra propia paz y tranquilidad.