Ganas de vivir

Cuando san Benito dice que la espiritualidad es atención, nos señala una actitud de libertad interior. En la asistencia espiritual, observo que muchas personas malinterpretan la vida espiritual como si fuera un trabajo. Creen que deberían vencer siempre todos sus errores. La vida espiritual, entendida así, se hace muy cuesta arriba y muchos se sienten rápidamente exigidos por los demás. La espiritualidad entendida como atención no nos sobreexige, más bien busca enseñarnos el arte de vivir intensamente, busca invitarnos a tener “ganas de vivir”.

Quien vive plenamente el momento, sabe saborearlo, disfrutarlo; para él, la experiencia de Dios es, al mismo tiempo, la experiencia de la vida plena, de la vida en abundancia. Pero, por el contrario, quien entienda su vida espiritual más que nada como un trabajo que debe realizar ante los ojos de Dios, ante sí mismo y ante su propia mala conciencia, para él, su piedad se le tornará un impedimento para vivir. No vivirá realmente, sino que se refugiará en su actividad religiosa como un sustituto de vida.
Para san Benito, se trata de aprender en la escuela del Señor el placer por la vida.
A. G.