Elba Nicoló, a 23 años

Como hoy 30 de enero, hace 23 años, se apagó una vela de esperanza, una mujer íntegra, sólida, honesta, sincera, con férreos ideales, que transitaba por la vida austeramente, entregándola  a Dios, a su familia, amigos, instituciones, la buena política, a la par que trabajaba en su pequeño almacén de barrio. Sus pasiones fueron, precisamente, la política, en la que fue miembro fiel del partido justicialista, del que nunca se alejó, pero sí se alejó de la militancia, decepcionada por el accionar de algunos correligionarios. Siempre decía “la política no es mala”, pero los políticos, no todos, suelen ser distintos. Fue integrante del grupo fundacional del Hogar de Niños Golondrinas (podría afirmar que fue quien tuvo la primera idea al respecto) y de la Caja de Crédito Cooperativa Saladillo (hoy Banco Credicoop C. L.). Sus afectos deportivos, Racing de Avellaneda y Huracán de Saladillo. Todavía me parece ver en su negocio un gran retrato del vasco Olarticoechea con la casaca albiceleste. Esta fotografía cuelga hoy en la Secretaría de Deportes. En sus últimos años se volcó de lleno a la feligresía católica, teniendo como estandarte su bonomía y el hermoso testimonio de su transparente y positiva vida. Fue un ejemplo a seguir, pero, imprevistamente Dios se la llevó cuando tenía mucho más que aportar en esta tierra por el bien de los demás. Harían falta muchas Elbas para esta sociedad, pero bueno, así es nuestro existir. Una vez, hablando de la buena gente, y pasando frente al cementerio, expresó: “aquí está lleno de imprescindibles”, y, creo, que no se equivocó. Gracias Elba por tu amistad y por el grato recuerdo. Pueda ser de que algún día compartamos algo, pero, es probable, que nos falten muchos méritos para alcanzar tu nivel. Sr. Director muchas gracias; falta agregar de que Elba es la madrina de nuestro hijo Juan Ignacio.- Atte. María Ester y Omar Benítez.