Un tesoro dentro de ti

 

La fábula de los tres lenguajes explica por medio de un hermoso símbolo la manera como debemos tratar y proceder con nuestras pasiones y emociones.

 

 

Según la fábula, un hombre noble encomienda a su hijo a un preceptor en una ciudad lejana para que el chico se informe de las cosas útiles para la vida. El hijo se va y regresa al cabo de un año. Ha aprendido el lenguaje de los perros cuando ladran. Su padre queda profundamente disgustado y envía por segunda vez al hijo a otro preceptor. Pero tampoco esta vez satisface el muchacho los deseos y esperanzas de su padre. Lo que el muchacho ha aprendido es el lenguaje de las ramas cuando croan. En un tercer año aprende el lenguaje de los pájaros. El padre, irritado, ordena darle muerte.

 

 

Pero los criados sienten compasión por el muchacho y le facilitan la huida. Llega a un castillo y decide pernoctar en él. El señor del castillo no puede ofrecerle alojamiento más que en la torre, pero en ella viven habitualmente unos perros feroces. El joven no se asusta. Comienza a hablar con los perros, y éstos le confían muy pronto su secreto. La razón de ladrar tan furiosos es porque custodian un gran tesoro escondido en la torre. Ayudan al joven a desenterrarlo para que lo vea y desaparecen.

 

 

El muchacho prosigue su camino hacia el sur. Al pasar junto a una chacra, oye cómo las ranas hablan de él. Acaba de morir el papa en Roma. Los cardenales han convenido en que Dios les manifestará por medio de algún prodigio la persona a la que deben elegir para papa. Entra el joven en una iglesia, y de pronto dos blancas palomas se posan sobre sus hombros. ¡Maravilla! Es el signo que los cardenales esperan. Y eligen al muchacho para papa.

 

 

El papa no es aquí más que un símbolo. Lo que simboliza es la aptitud para ayudar a otros a vivir. En otras palabras: hay que aprender primero el lenguaje de nuestros perros salvajes y el de las ranas si queremos entender el lenguaje con que el Espíritu se nos comunica. El tesoro está en la parte de nuestro castillo interior donde ladran los perros. Es muy importante en la vida llegar a entender el lenguaje de nuestras fuerzas elementales para poder descubrir el tesoro que custodian, porque son la única razón de que esas fuerzas existan. No avergonzarse ni extrañarse de sentir fuerzas salvajes ni de tener problemas puede ser positivo y liberador. En la parte donde surgen los problemas es donde podemos descubrir la imagen del proyecto que Dios ha pensado para cada uno de nosotros.

 

Anselm Grün