Las escuelas agrarias tienen algo especial, distinto

Las escuelas agrarias tienen algo especial, distinto. Uno crea con los que forman parte de ella, lazos muy fuertes, ingresan con apenas 11 o 12 años, algunos, de localidades vecinas, pasan a formar parte de la residencia estudiantil, acá, de lunes a viernes para ellos, es «su casa», no sólo pasan las horas de clase, el comedor, la merienda, duermen ahí. Y en la residencia las cocineras, les dan la bienvenida, preceptores residentes que los cuidan, escuchan, acompañan. Así pasan los años,entre clases, campo, mate, charlas, retos, reconocimientos, guitarradeas y despedidas de año. El saludo a la mañana, el preguntar como andan, el quitarse la boina por respeto, todo, los va formando, los moldea, los muestra tal cual son, buena gente. Los que estamos ahí, tenemos la suerte de verlos crecer, madurar, enojarse, volverse independientes, autogestivos . Y llegan a ser lo que soñamos, nuestros técnicos agropecuarios, nuestro orgullo. No es nada casual, hay amor en cada acto, hay compromiso y responsabilidad y ahí es cuando podemos decir, tarea cumplida.
Queremos reconocer el trabajo de nuestros alumnos de 7mo. año que continúan en vacaciones realizando las actividades que se realizan durante el año. Cabe destacar que son alumnos residentes que por unos días abandonaron sus vacaciones para acompañar al personal docente y no docente que continúan con las tareas diarias. También un alumno de quinto año que continua con su trabajo de dupla. Felicitaciones chicos!!!. Nosotros los acompañamos para lograr lo mejor de ustedes y estamos seguros que este es el camino.