Permanece firme

 

 

Todos tenemos nuestra sombra, nuestra parte oscura. ¿Qué clase de dragón sale contra ti con amenazas? ¿Qué fuerza negativa quiere devorarte? ¿Son sentimientos depresivos o personas contra las que no puedes defenderte porque se lanzan contra tus flancos indefensos? La fuerza para defenderte está dentro de ti. Tú mismo puedes organizar tu defensa. Defenderte no es mantener un pulso de poder con el que te amenaza. La defensa consiste en mantenerte firme, en tomar partido por ti. Necesitas echar mano de las agresiones, fuerzas neutrales a tu disposición, y organizar con ellas tu defensa para que no te alcancen los golpes del otro. Si no pierdes contacto con tu energía interior, nadie tendrá poder sobre ti. Con esa energía puedes arrojar lejos de ti todos los pensamientos y sentimientos que podrían hundirte tirando de ti hacia abajo como lastre.

 

 

Todos necesitamos mantenernos firmes. Para sentir tu seguridad puedes hacer los siguientes ejercicios: ponte de pie y permanece recto, con los pies separados en paralelo con las caderas. Ahora repite en voz baja: “Soy fuerte, tengo capacidad de resistencia, soy responsable de mí, tengo fe en mí y soy coherente”. Echa una mirada a tu interior y comprueba si lo que dices coincide con tu postura. Ahora junta piernas y brazos adosándolos al tronco, a la vez que encoges los hombros y repites las mismas palabras. Luego, ensánchate adoptando la misma postura que los cowboys en las películas del oeste y medita el contenido de las palabras que te has dicho. Comprobarás que las dos últimas posturas están en contradicción con las palabras. El que es corto de miras y se aferra a sí mismo por miedo nunca podrá permanecer firme y seguro. Y quien pretende demostrar su fortaleza afianzándose con las piernas separadas no se da cuenta de lo vulnerable que se hace por todos sus flancos. El que se apoya en Dios, ése está verdaderamente seguro sin necesidad de aferrarse desesperadamente a sí mismo con uñas y dientes. Lo tiene muy claro. Él es como es. En esa manera de ser se siente seguro. Puede vivir confiado.

 

Anselm Grün