El Padre Ramos: el problema más grave de la sociedad actual es el olvido de Dios

El Padre, José María Ramos, quien el domingo, con la presencia del obispo comenzó su misión en Saladillo,  aseguró que las expectativas son buenas considerando que la comunidad es reconocida por su vida cristiana, su fe y, en lo que a él respecta, trabajar con el Padre Antonio para que puedan hacer presente el amor de Dios.

Reconoció que es intención del Padre Antonio, que llegara alguien que pudiera continuar su obra “Dios quiera que se esté muchos años más”, cuando uno llega a una comunidad grande, es bueno aprovechar la experiencia y toda la acción buena que ha hecho él durante tantos años.

El padre Ramos, también se hará cargo del colegio, habiendo tenido algo de experiencia en Rauch cuando estuvo como párroco allí.

Ante la realidad actual, aseguró que nunca ha sido fácil llevar la palabra de Dios, ser Padre (tampoco de familia), y si bien es complejo, también es más necesario que nunca dado que algo notable en nuestro tiempo es el desarraigo, la falta de vínculo. Aseguró que si bien por un lado hay una carencia, no hay una desvalorización “se siente la necesidad pero cuando se intenta hacer bien, se encuentra la respuesta…”.

Expresó que “el problema más grave de la sociedad actual es el olvido de Dios, no hay duda porque casi todos los males derivan de esa ausencia: la desigualdad, la violencia, la división de la familia, pero mucho tiene que ver con una Fe débil, hablando de lo cristiano”.

Dijo que “la Iglesia siempre tiene que responder a la vida de las personas y ante dificultades nuevas, necesidades, carencias, tiene que dar una respuesta sino no viviríamos en  la realidad”.

Refiriéndose al próximo tratamiento del aborto en el Congreso nacional, aseguró que los cristianos, están teniendo participación en distintos lugares, instituciones y cristianos que promueven la defensa de la vida y citó al escritor español Julián Marías, quien dijo que el tema del aborto es de los problemas más graves y terribles del siglo pasado, incluso más grave que la bomba de Hiroshima, porque se trata que quien da y debe cuidar la vida, hace lo contrario.