Sin seguridad final

 

La posesión da siempre seguridad al hombre. Él se asegura frente a cualquier necesidad y carencia. La seguridad es una necesidad básica del hombre. Pero al mismo tiempo experimentamos una inseguridad existencial. No podemos procurarnos una seguridad final, ni a través de la posesión, ni a través del conocimiento, ni a través de determinadas formas de vida. Las aseguradoras ganan actualmente muchísimo o cuestionan muchísimo para aquel que, considera, debe asegurarse frente a todo. La pobreza también significa desprenderse de seguridades.

La preocupación conduce a la intranquilidad y la inquietud, enturbia el corazón del hombre. La confianza le obsequia libertad, tranquilidad y otra calidad de seguridad, la certeza de estar en manos de Dios.

Anselm Grün