Espíritu positivo

 

Para dar los pequeños pasos que puedan cambiar las cosas hace falta estar convencidos de que las cosas realmente pueden ser de otra manera. El pesimismo no es realista. Es cierto que todo puede ser peor, pero no necesariamente. Mirando toda la historia de la humanidad no se puede hablar ni de una evolución permanente, ni de una degradación constante.

 

Pero frecuentemente nos asalta cierta incertidumbre que a veces nos paraliza. No sabemos si vale la pena esforzarnos. Esa situación de inseguridad, duda, insatisfacción, debilidad, no favorece la decisión de abandonar el individualismo cómodo para provocar un dinamismo de cambio en este mundo.

 

El problema es que, por buscar la pureza total, la claridad plena o la perfección absoluta, al final no hacemos nada y muchas veces nos volvemos estériles. Pensemos que muchos de los que provocaron algo nuevo en el mundo han sido mucho más fecundos después de su muerte que durante sus vidas. Pero no se desanimaron, siguieron luchando, y finalmente fueron fecundos, porque las obras buenas tarde o temprano dan frutos.

VMF