Riesgos en el camino

En el camino a la libertad y a la vida de plenitud, el caminante puede sufrir muchas heridas, algunas pueden ser casi mortales si permitimos que los obstáculos nos superen o si no tomamos conciencia de nuestro propio potencial, y olvidamos como desarrollar nuestra vida interior. Sucumbimos ante nuestro ego, embriagados en sueños de placer, de éxito y de grandeza.

 

Otro riesgo, que también proviene del ego, es exigirnos más de lo que podemos. La vida sólo nos pide que desarrollemos lo que podemos. Recuperar la conciencia de nuestra fragilidad es algo saludable y necesario para ir al encuentro de la madurez. No vale la pena exagerar corriendo riesgos inútiles, porque no somos fuertes.

 

Conocernos. Reconocer nuestras limitaciones y potencialidades y ponerlas a disposición de la vida. Descubrirnos como parte de una unidad infinita que nunca se acaba porque la vida siempre triunfa.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María