Generosidad

 

Somos verdaderos instrumentos de Dios cuando realmente nos preocupa el bien de los demás. Si nuestro corazón es indiferente y en realidad no nos interesan sinceramente los problemas ajenos, entonces solo trataremos de hacer cosas grandes para alimentar nuestro orgullo. Pero así no podremos esperar que Dios cambie las cosas.

 

Mejor pidamos la ayuda de Dios e intentemos cambiar nuestro interior y nuestras actitudes, porque si nuestro corazón no es sincero. Dios no podrá utilizarnos como instrumentos y finalmente nos sentiremos inútiles egoístas.

 

Pidámosle que coloque en nuestro corazón ese deseo que no tenemos, que nos regale las ganas de ser más generosos, que nos toque con su gracia y nos haga sensibles y compasivos.

VMF