El amor se contagia

Cuando somos capaces de confiar que la vida nos ama, pase lo que pase, porque todo lo que sucede es para nuestro bien, vivimos en confianza y comunión con la vida. Lo más propio del amor es compartir todo el bien que goza en su vida, por eso es generador de comunión con otras personas. Somos seres en relación. Se trata de compartir puntos de vista, tiempo, bienes, gustos y en disfrutar juntos.

Se comparte lo que la vida misma nos ha compartido y así es cómo se multiplica, es el milagro del amor. Cuando damos con amor nunca falta, siempre sobra, porque el bien es expansivo y vuelve también a los que generosamente dan y comparten.

Hay algunas personas que no se compadecen de nadie y que no les importa el sufrimiento ajeno. Se repiten continuamente: “Yo tengo mis propios problemas. Allá cada uno con su vela”. Los que no se compadecen de nadie en el fondo no aman a nadie porque nunca han aprendido a amarse y sólo buscan en el mundo alguna emoción que les haga olvidar sus inseguridades y temores que los empobrece enormemente.

Graciela Goñi
Acompañante Espiritual
Centro de Espiritualidad Santa María