Obsesiones

Reconozcamos que mientras más amplitud tenga una persona, más podrá disfrutar de la vida. Mientras más variedad de placeres pueda valorar, más feliz será y menos obsesiones alimentará. Al mismo tiempo, necesitará menos dinero para ser feliz.

En cambio, alguien que piensa que el único placer intenso es beber, sólo se sentirá pleno bebiendo. Quien cree que el único placer es la comida, vivirá sintiéndose un niño abandonado por la vida cuando no pueda comer lo que le agrada. Cuando lo haga, sentirá por un instante que el sentido de la vida está logrado. Pero inmediatamente necesitará repetir ese placer para no sentirse un infeliz. Así perderá su libertad de elección, volviéndose dependiente de un estímulo externo. De este modo se le escaparán innumerables ocasiones de gozo y de realización personal, porque dejará su vida en un nivel muy inferior a sus posibilidades de felicidad.

Quizás no estés obsesionado por la bebida o por la comida, pero hay otras obsesiones que pueden limitarte: la apariencia, el dinero, la buena fama, los viajes, las compras, los afectos, etc.

Pregúntate si no te conviene ampliar un poco más tu capacidad de disfrutar. Quizás tengas que abrir un poco tu mente y tu corazón para que puedas reconocer mejor muchos pequeños placeres que la vida te está ofreciendo.

VMF