Bendecir

Cuando amamos a otros seres, ese amor muchas veces nos hace sufrir. Porque nos duele cuando los vemos tristes o llenos de problemas. Porque tememos por su futuro o nos da miedo pensar que les pueda suceder algo malo. Y a veces no podemos  hacer nada para ayudarlos. Pero siempre podemos orar por ellos y esa oración puede brindarnos una profunda tranquilidad.

Se trata de contarle al Señor con toda claridad eso que nos está preocupando. Por ejemplo: que esta hija está perdiendo la alegría, que mi madre se está enfermando, que aquel amigo tiene un grave problema, etc.

Luego de dialogar con el Señor sobre esas angustias, dejamos en sus manos a esos seres queridos. Imaginamos que el Señor los toma en sus brazos y los llena de su luz. Así podremos esperar que todo termine bien para ellos.

Quizás esos problemas no se resolverán como nosotros lo imaginamos, pero si los entregamos al Señor, eso que nos preocupa tarde o temprano tendrá una salida.

Además, podemos pedirle al Señor que nos tome como instrumentos para bendecir a esas personas: y podemos transmitirles la bendición del Señor con un abrazo, con la mirada, con una caricia.

VMF