“Bocha” Piñeyro, tercera generación de panaderos, explicó cómo se fabricaba una galleta de piso

Héctor Rodolfo Piñeyro, tercera generación de panaderos y dueño de La Azuleña que funcionó hasta 1995 visitó los estudios de Fm 90 para hablar sobre la elaboración de la galleta de piso, a propósito de llevarse a cabo el 6 y 7 de abril próximo un festival en nuestra ciudad.

Dijo que trabajó en la panadería desde 1954 con un horno a leña que fue reemplazado en 1980 para luego pasar a gas siendo el primero en la ciudad de Saladillo, “deje el horno a leña pero seguí con la misma forma de elaboración”.

Dijo que antes una galleta de piso podía mantenerse mucho porque los trigos eran naturales, y los ingredientes no eran tan químicos, “eso va en desmedro de la calidad del pan, antes le sacábamos toda la humedad y por eso aguantaba más de quince días sin echarse perder”.

La galleta de piso entraba con un horno frio, se le abría el tiraje al horno, se le iba toda la humedad y entonces no se ponía verde como sucede ahora, “a veces la podías tener un mes en una bolsa”.

Las facturas también tenían una elaboración natural, “cuando arrancamos habían 9 panaderías y al final quedaban una docena, la única parte donde se vendía el pan era en la panadería y teníamos clientes que nos pagaban por cuenta corriente una vez al año”.

Dijo que fue una profesión hermosa de la que no se arrepiente para una actividad que le permitió pasar una vejez tranquila, “el horno lo habríamos a las 4 de la madrugada y a veces estábamos hasta las 11 de la noche trabajando, incluso hacia los años 50 llegamos a estar las 24 horas” “el secreto de la elaboración del pan es la humedad, sacarle el agua”, sintetizó.