Cuidado del alma

El alma está hecha para el Cielo, está hecha para Dios, por eso no debemos amordazar el alma con preocupaciones solo materiales, aturdiéndonos con el trabajo y las actividades de cada día, sino que debemos guardar un momento en el día en que nos dediquemos a nuestra alma. E incluso durante el día y el trabajo debemos de vez en cuando ponernos en la Presencia y buscarla en nuestro interior.

Este momento en el día que tenemos que dedicar especialmente a nuestra alma, es un momento de oración, de oración personal, de silencio profundo, de trato personal. Porque orar es buscar la sabiduría profunda que anida en nuestro interior, entregar a esa sabiduría nuestras cosas, nuestros problemas o alegrías en la seguridad de que somos escuchados. Ese es un silencio que habla e instruye.

Cada uno buscará el lugar que más le ayuda a realizar esa oración personal. Algunos preferirán el Sagrario, pero puede ser cualquier lugar, podemos buscar un lugar tranquilo en nuestra casa, puede ser un parque, el jardín. El silencio está en nosotros y nosotros debemos ir en su búsqueda. No me crean. Prueben. Verán cuánto bien les hace.