El amor es perdón

La cuestión no es perdonar muchas veces, sino perdonar siempre. La infinita capacidad divina de perdonar debe convertirse en modelo para todas las personas. El perdón es la consecuencia del amor y el amor no tiene límite. Jesús, imagen de cómo es el Padre, nos enseña lo que es el perdón y cómo perdonar. No hay nada más liberador y más exigente que el amor-perdón gratuito y sin límite hacia todo y hacia todos. Como el de Jesús.

En Jesús el perdón está presente  no sólo en sus palabras sino –sobre todo- en sus obras, en su vida. Perdona constantemente y hace del perdón uno de los temas básicos de su predicación y de su actuación habitual. No es cuestión de números y contabilidad, sino de cambio de mentalidad.

No tenemos que llevar cuenta de las ofensas que nos hacen, o que creemos que nos hacen, ni de las veces que hemos perdonado mostrándonos generosos.

El perdón a los demás no es la condición para que Dios nos perdone, sino la consecuencia de sentir y disfrutar el amor y el perdón de Dios.