La fe

Una de las grandes virtudes es la fe. Por ella creemos en Dios y en lo que él nos reveló. Pero no se trata sólo de aceptar las verdades de fe, ya que no es únicamente una cuestión intelectual. Se trata de un corazón que se deja enseñar por Dios, porque reconoce que no puede alcanzar la verdad solo y que necesita ser iluminado. La fe es también apoyarse en Dios para encontrar el verdadero sentido de la vida, es creer que la verdad profunda de nuestra existencia está realmente en él.

Con la fe se ilumina la mirada interior para poder ver más allá de lo que indican las apariencias. Si miro a las personas desde la fe, puedo reconocer que no son sólo un montón de huesos, de músculos y de nervios; son imagen de Dios. Además, la fe permite descubrir en la vida un por qué y un para qué. A veces, hasta los que se dicen ateos pueden vivir ciertas formas de fe; por ejemplo, cuando creen que hay algo más de lo que pueden mirar sus ojos, cuando sienten que la vida los supera y que ellos no tienen toda la verdad.

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