Bienaventuranzas de la celebración

Felices quienes creen que la vida es una fiesta a la que están invitados todos los hombres y mujeres de nuestro mundo.

Felices quienes salen a los caminos para llamar a quienes andan tirados en las cunetas de la existencia, pues el buen Dios les lleva por su medio una invitación especial.

Felices quienes celebran cada día una sonrisa agradecida, la flor que se abre con la caricia del sol, un abrazo inesperado.

Felices quienes celebran cada nuevo encuentro que disfrutan con sus amigos como si fuera el primero.

Felices quienes celebran que alguien haya encontrado empleo, que haya dado a luz un precioso bebé, que haya encontrado al amor de su vida.

Felices quienes celebran el amor, la palabra, la solidaridad, la paz, la ternura, la dicha, la justicia, la pequeña, escurridiza y siempre tierna espiga de la esperanza.

Felices quienes invitan a celebrar con ellos a quienes no les pueden pagar. Con su digno agradecimiento se sentirán absolutamente compensados.

Felices quienes festejan los cumpleaños, quienes conmemoran los aniversarios, quienes recuerdan y celebran cada momento de su existencia. Sí, porque hay que celebrar siempre la vida.

Miguel Angel Mesa Bouzas