Los dolores

Es imposible vivir sin dolores o molestias. Lo importante es no estar demasiado atentos a esas perturbaciones y saber que sólo son una parte de la vida. El dolor no es algo absoluto, no lo es todo, no tiene el derecho a convertirse en el centro de nuestra atención.

La vida vale la pena también en medio de algunas molestias. De hecho, hay muchas personas que han aprendido a vivir en paz durante muchos años en medio de dolores y enfermedades. No permiten que un dolor les limite la felicidad. Así evitan que la angustia los enferme más todavía.

En realidad la clave está en dejar de resistirse por dentro. Cuando no nos resistimos, cuando tomamos un malestar como algo relativo y secundario, dejamos de mirar las molestias cotidianas como una tortura. Además, podemos ganar mucha riqueza interior de los dolores si por ellos ganamos en paciencia, en aceptación, en confianza y también en compasión si ellos nos mueven a entender y compadecernos de los dolores ajenos.