Elige la vida

Si soportamos un fracaso, si algo nos sale mal, si una cosa buena se termina, no nos quedemos en la tumba lamentándonos. Busquemos a Jesús vivo y poderoso que siempre tiene algo nuevo para ofrecernos. Cuando nos quedamos encerrados en nuestros lamentos y pretendemos retener las cosas que se tienen que terminar, a nosotros también nos dice la Palabra de Dios: ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? (Lc 24,5).

Cuando algo se muere y pretendemos recuperarlo, nosotros también comenzamos a morirnos con eso. La presencia de Jesús es lo que nos da vida. Lo que nos alegra el corazón es tenerlo a él y compartir con él nuestra existencia. Lo que nos da esperanza es que él vive y nos acompaña para que superemos todo lo que nos pase y elijamos la vida.