La vida vale

Si todo fuese perfecto no quedaría nada por hacer. Si ya hubieses conseguido todo lo que alguna vez deseaste y te hubieses convertido en cada cosa que alguna vez anhelaste, no te quedaría nada por experimentar.

Por suerte, las cosas no son perfectas, no todas las metas han sido alcanzadas. Siempre queda espacio para mejorar, y siempre hay alguna seductora oportunidad haciéndote señas para que avances hacia ella.

Los problemas, las imperfecciones, los desafíos y los contratiempos constituyen una oportunidad muy real y positiva. Es la de que la vida siempre puede mejorar más aún.

Una vez que has trabajado con perseverancia y compromiso para, finalmente, haber alcanzado la meta, ¿qué viene después? Querrás poner en práctica toda esa experiencia duramente cosechada, lo más rápidamente posible, al servicio de una meta aún mayor.

Si conseguir algo implicase que nunca más pudieses volver a lograr otra cosa, lograrlo sería algo de verdad vacío. ¡Qué maravillosa bendición constituye el hecho de que siempre haya algo más por hacer!

Estando ocupado trabajando en ella, la vida es mejor. Por eso puede seguir mejorando, una y otra vez.