Abandonado al misterio

Dios es un misterio, Jesús es un misterio, la Virgen María es un misterio, la vida eterna es un misterio. Eso no quiere decir que son cosas difíciles o raras. Simplemente significa que son tan maravillosas, tan profundas, tan ricas, que nuestra mente queda superada y nuestro interior no puede abarcar tanta gloria y belleza.

Por eso, cuando no sentimos nada estamos como secos por dentro, nuestra fe nos permite decir: “Aunque yo ahora no lo sienta, aunque no lo vea, aunque no me emocione, yo sé que existe ese misterio precioso, así como el sol existe también cuando lo cubren las nueves, así como los colores siguen existiendo detrás de la noche oscura”.

También tu propia vida es un misterio. Eso quiere decir que, por más que pienses y planifiques, y trates de tener todo calculado, la vida siempre te va a superar, siempre te va a sorprender, no se dejará atrapar por tus cálculos. Más allá de lo que te suceda, el Señor quiere realizar en tu historia un sublime proyecto de salvación, de felicidad, de plenitud, que será eterno. Y en este momento tu mente no puede captar todo eso. Eso te supera. Puedes tratar de descubrir la voluntad de Dios y lo que te conviene, pero siempre habrá algo que se escape, que no terminarás de entender.

Por eso hace falta que te arrojes a ese misterio inabarcable de Dios y que, en lo profundo de tu corazón, aceptes que la vida no esté completamente bajo tu control. Eso te dará una profunda paz.

VMF