Juan Carlos Ruviera: La guerra es miseria, no sacás nada de bueno, ni siquiera cuando ganás

Juan Carlos Ruviera

El sobreviviente del ARA Gral. Belgrano Juan Carlos Ruviera visitó los estudios de FM 90 para recordar aquellos días en una emotiva e ilustrativa nota de lo que tuvieron que vivir quienes lucharon en esa guerra.

Dijo que al momento de la zarpada tiene el recuerdo de la llega de más tripulación y la carga de proyectiles  y al momento del hundimiento arrojaron una balsa que se pinchó por lo que debieron abordar un bote de goma con el que debían huir rápidamente ya que el buque al hundirse los arrastraba hacia él, “pudimos salir remando con un palos muy cortos de no más de un metro y las manos, el buque se acostó, se fue de popa hacia abajo y no se llevó ninguna balsa de las que estaban flotando”.

Dijo que los encontraron a 150 km del lugar del hundimiento en dirección a la Antártida.

Aseguró que siempre estuvieron en guardia con soldados en los cañones preparados para un ataque, “no teníamos sonares para detectar al submarino ni armas para atacarlo, los buques que nos escoltaban sí los tenían pero tampoco los detectaron”.

Dijo que en la guerra todo vale y que “es difícil en una guerra determinar y respetar los límites, la guerra es miseria, no sacás nada de bueno, ni siquiera cuando ganás porque si sucedió es porque mataste a otro, después te queda el estrés post traumático que puede afectar a toda la familia”.

Indicó que el sintió el primer torpedo pero no el segundo ni tampoco puede recordar el ruido “tengo el olor pero no puedo llegar al ruido”, solo sé que nos sacudió el buque y enseguida nos quedamos sin electricidad por lo que debimos abandonar el barco que se hundió en 40 minutos, “para mi fueron cinco minutos, recuerdo el golpe, mi llegada al puesto de abandono y las balsas arrojadas al mar, para mí fue todo más rápido”.

En las 40 horas que estuvimos flotando solo comimos caramelos y tomábamos agua, “era tanto el frío que hacía que estábamos congelados mitad del cuerpo hacia abajo, creíamos que al otro día no amanecíamos y con una biblia nos despedimos de esta vida, cuando llega el buque a rescatarnos no podíamos caminar y nos tuvieron que ayudar al subir”.

Dijo que tienen un gran respeto por los combatientes como Marcelo Mengarelli porque estaban en la línea de fuego directa y cuerpo a cuerpo, “hubo muchos dirigentes que quisieron ocultarnos”.