Presencia de Dios

Qué bendición, la de saber que existe en mí un poder que me guía a través de los sucesos de la jornada.

Si surge un desacuerdo entre mí y un ser amado, un compañero de trabajo o hasta un desconocido, mantengo la calma.  Sé que los pensamientos, las palabras y los actos de armonía iniciados por mí y por otros pueden establecer el orden.

Me relajo y centro mis pensamientos en la presencia de Dios dentro de mí.  Al concentrarme en la presencia de Dios, la duda se transforma en confianza.

Dondequiera me encuentre, allí está Dios.  Dios me ha dado un espíritu de confianza y amor.  Aquello que yo necesite, Dios lo proveerá.  Recibo con gratitud prosperidad, curación, guía y fuerza. Aquello que busque, Dios me lo revelerá.  La presencia de Dios me guía y me eleva.  Me mantengo sereno y confiado.

Tengo calma y confianza, pues Dios me acompaña siempre.