Ser en esencia

«Un árbol da gloria a Dios, ante todo, siendo un árbol. Porque al ser lo que Dios quiere que sea está imitando una idea que está en Dios y que no es distinta de la esencia de Dios, y por lo tanto un árbol imita a Dios siendo un árbol.

Cuando más un árbol es como un árbol, tanto más es como Dios. Si intentara ser como otra cosa, algo que nunca estuvo destinado a ser, sería menos como Dios y por ende Le daría menos gloria.

No hay dos seres creados exactamente iguales. Y su individualidad no es imperfección. Al contrario: la perfección de una cosa creada no está meramente en su conformidad con un tipo abstracto, sino en su propia identidad individual consigo mismo. Este determinado árbol dará gloria a Dios extendiendo sus raíces en la tierra y alzando sus ramas en el aire y hacia la luz de un modo que antes no siguió, ni seguirá después, ningún otro árbol».

Thomas Merton