Crisis de atención

Zapping y multitarea constante, intolerancia al silencio, incapacidad de recogimiento y concentración, distracción crónica e indiferencia permanente al entorno más inmediato…

Hoy en día nunca estamos en lo que estamos.

La crisis de la presencia nos habla de una dificultad de acceso a la experiencia del presente. Vamos a verlo más despacio.

El modelo dominante de ser es el “sujeto de rendimiento”: constantemente movilizado, disponible y conectado, siempre gestionando y actualizando un “capital humano” que somos nosotros mismos (capacidades, relaciones, marca personal), obligadamente autónomo, independiente y autosuficiente, flexible y sin “cargas”.

Este sujeto de rendimiento nunca está en lo que está, sino más allá. El presente que vive sólo es un medio de otra cosa: algo mejor que nos aguarda después, luego, más tarde.

Este sujeto de rendimiento entra hoy en crisis por todas partes, ataques de pánico y ansiedad, cansancio y depresión. Es decir, no somos capaces de ser según las formas de ser dominantes. ¿Qué se puede hacer con estas crisis?

Podemos simplemente buscar “prótesis” que nos permitan tapar los agujeros y seguir con el ritmo de la productividad incesante: terapias, pastillas, etc.

Podemos volver nuestro sufrimiento contra nosotros mismos: autoagresión, lesiones, rabia reactiva, resentimiento y búsqueda de un chivo expiatorio, de un “culpable” de lo que nos pasa.

Podemos buscar también formas de borrarnos del mapa. David Le Breton llama “blancura” a ese estado y repasa las diferentes maneras que hay de mantenerse lejos del mundo para no ser afectados por él: no ser nadie, no exponerse, hibernar, pero en todo caso nunca estar…

La “blancura”, como fuga a un no lugar y huelga de identidades, es ambivalente: puede cronificarse o puede ser tal vez un principio de resistencia y bifurcación existencial.

No estamos en lo que estamos porque tampoco el mundo está donde está. Se organiza desde principios abstractos que lo fuerzan exteriormente: rendimiento, capitalización, acumulación. La recuperación de la atención es inseparable de un proceso más amplio de transformación social. De creación -entre el ser y el no ser, entre el sujeto productivo y la blancura- de otras formas de estar en el mundo. De estar-ahí, de estar presentes y en el presente, de estar atentos.

Amador Fernández Savater

www.enriquemartinezlozano.com