Imágenes de un deficiente sentimiento del propio valor

En la labor pastoral encuentro constantemente personas con deficiente sentimiento del propio valor. La cuestión es saber cómo podrá lograrse un mejor sentimiento del propio valor. Voy a presentar algunas imágenes de esa deficiente confianza en sí mismo, porque las imágenes dicen con frecuencia mucho más que las teorías y los modelos psicológicos. Me limitaré de nuevo a imágenes bíblicas. Hoy:

El bajito

A menudo los complejos de inferioridad se compensan si se llama especialmente la atención. En una persona se ocultarán sentimientos de inferioridad detrás de un comportamiento arrogante. Se construye una fachada de seguridad en sí mismo. Eso es lo que uno quiere ocultar detrás de su arrogante fachada. En otra persona, la compensación consistirá en hacer ostentación de su dinero o de sus facultades.

La historia de Zaqueo es una típica historia de complejo de inferioridad y del intento por compensarlo (Lc 19,1-10). De Zaqueo, jefe de recaudadores de impuestos, se dice que era bajo de estatura. Es seguramente la imagen de una persona que se siente pequeña y que, por este motivo, quiere hacerse muy grande. Zaqueo intenta compensar sus sentimientos de inferioridad ganando el mayor dinero posible. Las personas piadosas no quieren saber nada de él, por considerarle un pecador. Se ve metido en un círculo vicioso que es típico de muchas personas que son «pequeñas de estatura». Se quiere compensar la inferioridad llamando la atención por ser el primero en la clase o acumulando más y más riquezas.

Jesús cura en Zaqueo el deficiente sentimiento del propio valor simplemente con mirarle y con convidarse a sí mismo a comer en su casa. Jesús no lo condena, no le hace reproches, sino que le acepta sin reservas. Esta experiencia de ser aceptado incondicionalmente, trasforma al rico y avaricioso recaudador de impuestos. Ahora él hace más que las personas piadosas que le condenan. Ahora entrega la mitad de su fortuna a los pobres. Ahora no necesita ya fanfarronear. Ahora busca la comunión con los hombres, comparte con ellos sus bienes y su vida. Y, así, se siente como una persona entre personas.

La curación del complejo de inferioridad se produce únicamente, según Alfred Adler, por medio del sentimiento comunitario. Así lo vio Lucas exactamente en la historia de Zaqueo. No es el girar en torno a uno mismo, no es la búsqueda de reconocimiento e importancia personal lo que conduce a un mejor sentimiento del propio valor, sino la prontitud para compenetrarse con otras personas, para compartir con ellas la propia vida. En la convivencia lograda me experimento a mí mismo como valioso, como miembro aceptado de la sociedad humana.

Anselm Grün –Cómo estar en armonía consigo mismo-