Tu derecho a estar en paz

Posiblemente sea uno de los principales logros vitales: vivir genuinamente en paz, de un modo luminoso. Darse paz. Dársela y defenderla de todo lo que pueda depredarla. MI SERENIDAD ES MÍA: ME LA GENERO CON LO QUE TENGO, Y LA CUIDO DE LO QUE PUEDA MALTRATARLA (inclusive de mí misma!). Uno de tus derechos es EL DERECHO A ESTAR EN PAZ. Hay que aprender a ejercerlo!

Generar y proteger esa paz, esa serenidad, ya sea estando solo o cuando interactuamos con los demás requiere de una práctica sostenida, que se vuelva cada vez más afianzada a nuestro espíritu: conservar la ecuanimidad, el ánimo sencillo, tranquilo, NO ALTERADO. (De hecho, «alter» significa «lo otro». Que «lo otro» no te quite tu paz arduamente conquistada!)

A veces es uno que no se deja en paz a sí mismo: se presiona, se exige, se auto tortura con pensamientos de lo que «podría ocurrir» (o de lo que ocurrió, y quisiéramos que hubiese sido diferente). Se culpa, se condena, se fabrica una auto compasión malsana… y todos los etcéteras que quepan. Quien conquista su paz conoce estos trucos internos, y, como el que supiera cómo son los trucos de un mago, una vez que se los conoce, deja de creer en los pañuelos que salen de la propia galera. 

Tener talento para autogenerar paz ES ALGO QUE SE APRENDE, QUE DEBE ENTRENARSE PARA QUE SE FORTALEZCA. Encontrar qué nos aquieta, quiénes nos perturban, qué nos baja de pensamientos autoinquietantes, y cómo modular toda angustia innecesarias.

A mí me serena laborar en el jardín, escribir, cantar, jugar con mis perros, sacar fotos o filmar para luego compartir un poco de lo que me conmueve, aquietarme y respirar, tener buenas conversaciones con gente querida (o inclusive con quienes no conozco), y disfrutar de la soledad… Elijo vivir de manera sencilla, que me evite ansiedades innecesarias. 

Cultivo mi paz como si fuera una orquídea. Y cuando salgo al mundo hago todo lo que sé y puedo para que nadie fume sobre mi orquídea, nadie la manosee. No siempre puedo, pero a lo largo de los años he podido cada vez un poquito más. Y defiendo mi paz respecto de mí misma con igual actitud firme y atenta, como cuidaría a un indefenso: mi paz necesita que la cuide, porque aún es indefensa, aún no puede cuidarse por sí sola (como la gente que ha evolucionado más que yo).

¿Cómo te das paz a ti mism@? ¿De qué te liberaste que te quitara tu serenidad? ¿De qué manera cuidas hoy tu paz ante lo que podría perturbarla?

Virginia Gawel*

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