Disfrazarte es un error

«Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos.» François de La Rochefoucauld

Para encajar en el mundo nos disfrazamos de lo que podamos, de manera que sintamos tener alguna identidad, porque nos autopercibimos como si fuéramos a desaparecer en el tumulto de la vida. Pero si nos disfrazamos de lobo, entonces lobas y lobos atraeremos… y los bellos corderos huirán de nosotros; o si nos disfrazamos de gusano, el pico del ave ávida nos devorará. Disfrazados de pobrecitos solo recogeremos lastimosos amores para limosneros, y si nos disfrazamos de distantes, la distancia nos dejará solos. ¿Entonces? La conclusión es simple: disfrazarse ES UN ERROR.

A veces el disfraz es tan antiguo que lo creemos nuestra real identidad, como si fuera una segunda piel; otras veces ese disfraz es UN ROPAJE ADECUADO, pero NO para TODA OCASIÓN (por ejemplo, el ropaje de ser autosuficiente puede ser muy valioso y hasta vistoso… pero en algún momento aprendemos que el ropaje del NECESITAR AYUDA, del SER VULNERABLES es otro que necesitamos usar).

Así, ir haciendo una reseña de nuestro «guardarropas interior» es sumamente importante; porque hay ropas que eran buenas en otros tiempos, pero ya no nos quedan bien; porque hay disfraces que nos confunden o confunden a otros; porque, a fin de cuentas, hay un punto de la vida en el que uno decide vivir desnudo.

¿Qué experiencias personales relacionarían con este tema? ¿Qué viejos disfraces han dejado atrás? ¿De cuál de ellos se están despojando en este tiempo de transformaciones?

Me quedo aquí, escuchándol@s. 

Abrazo siempre!

Virginia Gawel*

www.centrotranspersonal.com.ar