La libertad de renunciar

Hay vidas que quedan detenidas, como un tren lleno de pasajeros que se demorara en una estación aguardando quienes no se decidieran a subirse (pero durante horas, días, meses, años…). Un tren que, mientras tanto… no puede llegar a destino.

En ese punto, si nos sucede, nuestra existencia se ha convertido en una sala de espera para lo que NO es: nos hemos quedado aferrados a nuestra idea de cómo debían ser las cosas, y nos cuesta corrernos de esa idea… aun con costos altísimos! 

Aprender a que el tren siga, y a despedirse de aquello que no ha subido puede ser doloroso… pero altamente LIBERADOR.  He visto tantas vidas desperdiciadas aguardando lo que no sucede, y dejando pasar posibilidades de algo distinto de lo anhelado… pero tanto o más venturoso!

Hay hijos que no pueden llegar a ser adultos por esperar la aprobación de padres que no han sabido amarlos… hombres y mujeres que no encuentran a quien les aguarda en la próxima estación por esperar que a su tren suba quien ha tomado otra ruta… identidades que hallaríamos si renunciamos al futuro que imaginamos (pero que el futuro no trajo, lo cual muestra que nuestro futuro no era ése, sino otro que aún aguarda ser descubierto)… Lo que no hemos tenido, sabido, podido, logrado…

No nos asustemos de la palabra “renunciar”. Renunciar puede ser un acto creativo, generador de lo nuevo. Significa re-enunciar: donde decíamos “sí”, enunciar un “no” aceptante y maduro… lo cual dará espacio a que pongamos el “sí” donde el “no” estaba cerrándonos puertas hacia caminos aún no transitados. 

Se trata de una libertad auto adjudicada que nos posibilita ser quienes no sabíamos que también éramos (y tal vez encontrar a quienes ignorábamos que también estaban!).

Pero… ¿y lo que aguardábamos? Si no se ha manifestado, ha pertenecido a un único reino: el de nuestra imaginación. Gestamos una expectativa, lo cual significa “poner el pecho afuera” (ex péctore). Es indispensable traer nuevamente el corazón a nuestro pecho, para que podamos contar con él ante lo que sí la Vida nos ofrece. La vida es generosa en distintas oportunidades para ser plenos, que no veremos si estamos enceguecidos en nuestra ex-pectativa.

¿Has podido liberarte de esperar lo que no llegaba, para tomar lo que sí estaba allí? 

Virginia Gawel*

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