No reprimir nada

 

 

 

Reprimir no ayuda: quien no atiende sus heridas será manejado por ellas. Ellas falsean el sendero de su vida. Él piensa quizás que está viviendo su propia vida. Pero en realidad repite sólo las heridas de su infancia. Está determinado por sus heridas. Pero no se trata únicamente de observar las heridas sino también los recursos positivos, las fuentes de las cuales bebió nuestra alma desde la infancia, y los sueños en los cuales se manifestó la forma de nuestro verdadero ser.

 

 

 

Si tomamos contacto con nuestra esencia tal como Dios la ha pensado para nosotros, entonces floreceremos, fluirá en nosotros una nueva energía y percibiremos que la vida vale la pena, que tenemos placer en esta vida única. Un criterio para ver si uno encuentra el sendero de su vida es que la vida fluye en él y fluye desde adentro de él.

 

 

 

Si por ejemplo mi sendero de vida consiste en el cuidado de los demás, siento placer en ello y me hace bien. Pero si sólo ayudo a los demás para no tener que sentir la herida de mi madre, quizás también para apaciguar mi propio dolor por la dedicación no recibida, muy pronto estaré sobre exigido, extenuado y agotado.

 

 

Anselm Grün