Cuando todo se tambalea

Cuando siento que todo se tambalea es el momento de apostar por la Vida. Absolutamente, sin reservas. No es ella quien está contra mí, soy yo quien creo estar separado de ella. Y, desde esta creencia errónea, me construyo a medida todo un mundo de dicotomías: yo y la prisión de mi cuerpo, yo y mis pensamientos, yo y mis emociones yo y mis percepciones, yo y los demás yo y el mundo yo y la vida yo y Dios…

 Y es de esta percepción extorsionada que nace la rivalidad, la insuficiencia, la escasez, la angustia, la desesperación, el miedo a la muerte, y todo se tambalea.

Cuando apuesto sin reservas por la Vida, estalla la burbuja del engaño y sé que soy uno con Ella, con la única Vida posible manifestada en un cuerpo, en unos pensamientos, en unas emociones, en unas percepciones, en otros yo, en un mundo, en una Presencia a quien, a cada instante, puedo llamar con verdad: ¡Amor mío, Vida mía!

Jordi Catalá.